viernes, 27 de noviembre de 2009

PALO DADO ni dios lo quita... ¿llega el diablo y se desquita?



Generalmente soy muy despistada, mucho rayando en lo increíble, más sin embargo para algunas cosas tengo una cabeza que gira demasiado rápido.

Hoy llegó una multa de hacienda para amorcito, y después de unas llamadas, me puse manos a la obra para poner en día todo el papelerio que hay por la casa con el fin de actualizar su expediente en hacienda. Ajam, como soy obsesivamente ordenada lo acomode todo bonito pero lindo... ¡Ay dolor ya me volviste a dar!.
Allí están, muchos papelitos-pagos, gritandome: -Te vieron la cara de pendeja. Todo el tiempo que amorcito salió con mi suplente, muy pocas veces fue en domingo a visitar a su hijo. No ¡claro!, por esas fechas si podía verlo unas pocas horas.
Otro punto que ahora entiendo es la reacción de la desesposa, si yo vivía con amorcito desde enero, ¿porque hasta junio, que regresé, armó el escándalo?. Bueno los papelitos hablan de visitas laaaaaargas a casa de la ex. Y si, yo la muy babas, todo este tiempo creyendo que lo que pasaba era un mal viaje de la desesposa.
Palo dado ni Dios lo quita, y así es. Recuerdo cuándo era una fresca mariposa, a quien no le importaba una relación, y si, entonces era yo la que traía el chirrion por el palito.
También pesaba 43 kg., me sentía divina y lo mejor hacia lo que me venia bien, era algo asi como barbie malibu intelectual... desgraciadamente no hay barbie pendejita de casa.
He decidido, desde hoy sere MALA muy MALA, y mientras inicio el bosquejo de mi nueva yo, mimisma me da buenas ideas para la revancha.

... Mañana empiezo dieta ...

jueves, 19 de noviembre de 2009

AHÍ ES DONDE la puerca torció el rabo



Hoy no he podido parar de llorar. Desde ayer por la noche, cuando con gran pesar vi que llegaba al plazo final para cubrir la última de mis deudas y la más delicada, en la que no podía fallar... porque a quien debo pagarle es a mi hermana.
 ...Y tú que te creías el rey de todo el mundo...
Llevo así ya casi tres años, pago tras pago, recordando cuán imbécil soy. Mi vida, si bien no era el top de tops, a mí me hacía feliz; rentaba un departamento cerca de la casa de mis padres, gozaba de mis hijos entre semana y mi trabajo empezaba a tener cierto reconocimiento, tanto que la empresa estaba pagando las mensualidades de mi auto como un incentivo por mi labor e iniciativa; pero, el gran pero, me rondaba la idea de querer tener un compañero.
 ...Y tú que nunca fuiste capáz de perdonar...
Cuándo conocí a Carlos me gustó que su madre había sido divorciada y se había vuelto a casar; eso era nuevo para mí; para mí que, cuando me divorcié, creí que para una mujer como yo sólo quedaba conformarse con relaciones abiertas.
...Y cruél y despiadado, de todo te reías...
Así que en un arranque de aventura, Carlos, que no era de Gdl., llegó de fin de semana; la pasamos bien paseando y, al llegar el fin del romántico weekend, en un momento de frenesí me pidió quedarse para siempre a mi lado; yo entre que no salía de mi asombro y pensando que en cuestión de otro día nos llegaría la cordura, simplemente dije SÍ.
 ... Hoy imploras cariño aunque sea por piedad...
Las grandes empresas que estaban por depositarle sus utilidades nunca lo hicieron, consiguió un trabajo promoviendo tarjetas de crédito y, desde la primera semana, empezó a golpear mi economía; el adorado era diabético y no tenía cash para comprar la insulina, así que en un acto de humanismo y con bastante enojo compré la primera de muchas.  
...A dónde está tu orgullo, a dónde está el coraje?...
No hay pillo que no sea simpático, ahí estábamos ambas, mi-misma y yo reflexionando sobre lo injusto que era cargar con alguien con quien nunca has gozado las buenas y en el problema ético que nos suponía botar a la calle a un diabético sin recursos.
  ...Porque hoy que estás vencido mendigas caridad...
Sin llegar al año, la historia terminó cuando nos sacaron a Carlos y a mí escoltados de un Banamex por un fraude bancario que mi pillo trató de hacer. Al final me salvó que nunca hice uso de la tarjeta adicional que él había sacado para mí de su cuenta-fraude.
 ...Ya vés que no es lo mismo amar que ser amado...
Gastos más todavía para pagar algunas urgencias mientras estuvo en arraigo, hasta que por fin pude deshacerme del asunto.
 ...Hoy que estás acabado que lástima me das...

Tanta estupidez me costó bastantes miles, entre las tarjetas que presté para una de sus prometedoras empresas, los plásticos adicionales, los pagos que dejé de cubrir y las compras de insulina y muy buenas despensas, porque si no comen los diabéticos también se descompensan; caí en lo mas bajo de la economía de mi vida.  
...Maldito corazón, me alegro que ahora sufras...
Hoy creo que no merecía un trato así; a cambio de ayuda, el solo dio... maldad; el pillo salió de su problema; no me ha pagado casi nada de su gran adeudo, el cual aún proclama que: “El es todo un caballero y que cubrirá un día todo”. Carlos ahora vive con otra divorciada, que también tiene un ingreso fijo.  
...Que llores y te humilles ánte ése gran amor...
Hoy he llorado por el dolor de solicitar ayuda y siempre es penoso pedir dinero prestado; he llorado por ser tan crédula; he llorado porque no hay nada que se pueda hacer para tener un poco de justicia; he llorado por nacer mujer y, como tal, saberme que soy una de miles de historias por el estilo.
Dicen que los lamas rezan una oración para pedir NO reencarnar en mujer, llevó horas buscándola en el google...
...La vida es la ruleta en que apostamos todos

Y a tí te había tocado no más la de ganar.
Pero hoy tu buena suerte la espalda te ha volteado
Fallaste corazón, no vuelvas a apostar...

viernes, 13 de noviembre de 2009

Decías que no y hasta la trompita parabas



Es fuerte la sexualidad y creo que en mi caso, con los años, ha ido en aumento; además es, por mucho, más disfrutable; actualmente gozo de ella sin inhibiciones ni tabúes; he descubierto que no hay nada que no terminé disfrutando, por extraña que suene la idea. Dildos, tríos, vouyerismo, exhibicionismo, sexo duro, orgías.

Hace seis años, cuándo recién me divorcié (si bien siempre he sido de un carácter medio rebelde), en el aspecto de la sexualidad era hípermocha, mochísima; cuando mi novio, a los 18, me pidió ir a casa de un amigo a sobarnos, yo con ojos de plato le contesté: “¿Y con qué cara iría a misa mañana?”
Ja ja ja, sí, hoy lo recuerdo y me muero de risa; vaya que cuando se es joven uno cree conocer al mundo, y la realidad es que estás apenas abriendo el capullo.
Después de algunos noviecitos de mano sudada (sí, aunque no lo crean, novios de mano sudada, porque entre mi mochería y que en mis tiempos se les llamaba carretas a las chicas que daban jale), estaba cabrón explorar. Así que las más audaces llegaban vírgenes a regañadientes del novio o daban el ano para guardar su virginidad.
En fin, me casé y me divorcié; me fui a vivir con Mely, ella también acababa de divorciarse; al principio recuerdo que con cara de espanto le cuestionaba sus idas al antro hasta las seis de la mañana; un día que andaba medio depre Mely y Maquela me invitaron a su centro de diversiones favorito.
Quedé maravillada, en primer lugar porque podías bailar sola; en segundo, porque podías bailar sola y, tercero, porque podías bailar sola.
Y ahí en ese momento realmente empecé a conocer todo lo que debí haber hecho mas joven. Parte de nuestro ritual era ir y ver quién de las tres bateábamos más rápido al pobre que se atrevía a acercarse.
Obvio, lo adivinan bien, se dieron encuentros sexuales de una noche y sí, he de reconocer la muy pendeja me la creía que iba en serio y que iniciaría algo; después de dos que tres frentazos aprendí el significado real de las palabras en estos menesteres.
Si te dicen quiero conocerte mas, es sinónimo de quiero meterte pito; si te dicen: te extraño, quiero verte, es igual a he tenido mal sexo últimamente y contigo sé qué encuentro.
¿Crudo?, sí. ¿Doloroso?, no. En definitiva, nadie se atreve a decir las cosas tal cuál son y todos aprendemos esos dobles sentidos que tienen las palabras.
Con el tiempo encontré que el sexo es sexo y el amor –para mi muy personal punto de vista—tiene otras formas de expresarse. Así que dejé de vivir angustiada.
Por aquellos años, Mely y yo vivíamos unas crudas morales tremendas, nos sentíamos fatales cuando contábamos parejas sexuales, como si cuidáramos una virginidad post divorcio, tanto que si sólo nos cogíamos con alguien una vez, ése no se sumaba. Ja ja ja, qué absurdas ambas.
Hoy este punto sólo me provoca una sonrisa, disfruto del sexo tal cual es; y sí, para mí es muy lúdico. Creo que en este aspecto como en otros de la vida hay un mar de personas que, como yo, sólo deseamos que nos dejen vivir.


...escribe para los que habitamos en el sótano oscuro de ese edificio abandonado que es este tiempo. Para nosotros, que no tenemos un pedo de ganas de que nos lo cuente Joyce, con sus 2,600000 detalles, para nosotros, que se nos ha roto la silla en la que estábamos sentados frente a las puertas de la eternidad, esperando jugarnos el tiempo y lo perdimos; ya no nos queda tiempo para apostar en entretenimientos literarios, no queremos que nos distraigan mientras miramos y estudiamos este siglo de aburrimiento que han empezado a proyectar en las pantallas de todo el mundo, no nos distraigan con chorradas y pájerías literarias. Leemos a Bukowski que nos lo cuenta en el tiempo en que tardas en echarte un mal polvo y volvemos a mirar sobre la ligustrina podada del mundo, mirándolo todo, sintiendo nada. Sentado sobre una insegura incomodidad que es este lugar, este sitio que probablemente ya no exista más en el diseño del plan. Pero no es tan jodido. Nada duele demasiado, ni te acongoja casi todo lo que ves y casi todo lo que pasa te importa tres pitos…
Bukowski

sábado, 7 de noviembre de 2009

JALA MÁS UN PAR DE TETAS que un par de carretas



Ya tenía rato que no andaba en estos trotes de andar cubriendo expos; sí, reconozco que hace años me encantaba. Entre las mil madres que te regalan y las muestras para degustar, el día se iba volando. Sí quedaba agotada de contestar no una, mil veces, la misma pregunta que más de un listo formulaba creyendo impresionar con ella.
Y uno con su sonrisita pensando “otro tarado haciéndole al ingenioso” contestaba muy amablemente. Son bárbaros los hombres cuando andan de galanes, rara vez impresionan y eso sí, hay que reconocer que es cuando más se les encaja el diente, recuerdo uno en especial que insitía e insistía tanto que termino pagando una comida en el restaurante mas caro cercano a la expo y a media comida se le cayó el teatrito porque le llamó su vieja, ja el pobre tuvo que pagar la cuenta y encima escucharme decirle una y mil cosas por mentiroso.

Este fin de semana estuve en Exprotur Vallarta; el Centro Internacional de Convenciones está impactante, lamentablemente pocas personas que viven alrededor saben de su existencia, le falta difusión.
Con las prisas del viaje y la idea de ser práctica me lleve muy pocas cosas, tan pocas que apenas llegué a Vallarta me di cuenta de mi tamaño error: dejé la plancha del cabello, la pasta dental, la toalla; ja ja ja, casi casi sentí que entraba a un curso de supervivencia.
Tuve que amargarme el día renunciando a mis aires de sirena e ir como cualquier mortal, y esto es grave, gravísimo, siendo muy honesta, porque he de confesar que en esto de las expos uno anda como pavo real checando qué stand esta feíto, que edecán esta gordis, cual tiene mala pierna para traer minifalda, cuál tiene cara de cuanto y porque tan caro.
La muy mensa olvidé hasta los tacones, tuve que aventarme el evento con mis botitas del diario; sí, al día siguiente salí volando a un centro comercial a tratar de reparar el daño, pensé: ¡ah, qué mas da! Me compro unas alpargatitas lindas y al menos el porte queda resuelto; pero, ¡ay dolor de dolores!, los precios en Vallarta son altísimos y esta vez me dolió el codo gastar en ello. Entre otros olvidos estuvo mi tratamiento para el cabello, así que además de estar por enana tuve que fletarme la expo completita con un cabello que parecía medusa.
Esta vez terminé el primer día con los pies peor que tortas de chinchayote, con el malestar de la blusa que no cerraba el botón a la altura del pecho; ja ja ja, hace dos años me hubiera reído y pensado que eso nunca me pasaría. La realidad es que los años llegan y con ellos la madurez. A pesar de no sentirme sirena de expo, me dio gusto que no he perdido mi toque para explicar y guiar a los interesados en nuestros productos; no sólo eso: el trato fue por mucho mejor.
Descubrí que puedo ir y venir sola; antes ni loca me movía sin alguna compañera de equipo.
Sin glamoures, ni plataformas, ni pantalones entalladísimos me gusta más Karini hoy. Me gusto conocedora de mis talentos y mis alcances, me gusto sin el ansia de ser la más nalgona del lugar, me gusto así simple y tranquila.
Curioso así de en paz es cuando más personas se han acercado y he encontrado grandes amistades. Son buenos los años.