domingo, 25 de abril de 2010

Sin mas cabello para cortar



Un mensaje de su ex. Dándome su condolencias por el fracaso vivido a lado del que un día fue también su todo.
¡Vaya! pensé.
Y yo que juraba íbamos bien, si con sus altibajos y todo, como cualquier relación. Y es por la ex que me entero que no es así. Obvio, como todo en esta vida, aquí no pasa nada aunque veamos la cresta de un tsunami.
Un correo hoy donde me entero que mi relación estará terminada en una semana… semana que hace dos ya fue. Lo curioso es que en esa semana era yo la que había terminado con todo y que si reconozco aun le quiero, y por eso seguimos juntos.
Fue él quien me pidió pensarlo… entonces ¿dónde me perdí? En qué momento sucedió todo. Una chica guapa, que lo extraña. Mientras el niega cualquier conexión con ella y argumenta que es una frívola, falsa y que además niega ser casada; la chica guapa dice: es su mejor amigo porque leen sobre lo mismo.
Y yo, yo una insegura, celosa patológica, porque veo moros con tranchete. ¿Cómo se da uno la vuelta y tira al caño proyectos y planes que ya llevan algo de tiempo?
¿Cómo vuelves a creer que le gustas? Que como tu ninguna, cuando ya no sabes si es por ti y por todo lo que haces que desean seguir en lugar de volver a la incomoda soltería.
¿Cómo puedo apachurrar mi corazón hasta que no sienta? Ya tengo el cabello más que corto que idiotamente en un acto de rebeldía, porque jamás seré el tipo de mujer que babosea con su sexualidad ligando en el web, porque yo si fui leal y lo único que pedí a cambio fue honestidad. Es tan difícil decir: esto ya no es… o mejor aún, no quiero terminar porque entonces quien me da de cenar y quien hace el blog y quien está a la mano para gozar mientras cierro los ojos para imaginar que es ella…
Nunca seré ella, y no sé qué hacer con este volcán contenido en mí. No fui niña adorada, no fui la chica sexy en la prepa y lo único que soy es esto, este ser que ahora se ahoga en su dolor sin entender ¿en qué momento de la historia se perdió? ¿Por qué las prefieren frívolas a sensibles? según palabras del elector.
Busco respuestas ¿alguien puede dármelas?

P.D. Para quienes ya llevan tiempo siguiendo este blog, abran notado de un tiempo para aca una gran autocensura, era en consideración a muchas cosas. Ahora se que solo se puede ser fiel a uno mismo. 

viernes, 23 de abril de 2010

LAS CATRINAS AGUANTAN


Llevo dos semanas buscando los anhelados zapatos ideales. Qué tan difícil puede ser, se preguntarán. Mucho; si eres mujer, entenderás perfectamente de qué hablo. Si eres hombre, seguramente vendrán como cascada millones de escenas de tu vida diaria, así como de películas donde los zapatos son el tema principal para muchas de nosotras.
Sucede que yo, tan curiosa como me conocen, decidí documentar mi manía para saber por qué nunca se tienen todos los zapatos que una necesita, por qué cuatro pares de botas negras y cinco en color café me hacen sentir que todavía falta.
Si, así como lo digo; sí, yo pecadora, me confieso, que a mí me hacen falta unas botas negras de charol tipo equitación, aunque la única vez que me subí a un caballo fue para quedar con el trasero de mandril después de cabalgar por seis horas para conocer las ruinas del Paricutín. Además me hacen falta “otras” zapatillas negras de piso, unos stilletos negros y ¿por qué no?, unos rojos para seguir con mi colección de zapatitos de ese color.
Yo no niego que así me ande matando en las escaleras y sufra de dolores inenarrables voy a usar un par de zapatos padrísimos, porque se ven fashion, aunque sean la cosa más incómoda ideada por hombre alguno sobre la faz de la tierra. Cuando vamos a salir, obvio, es ahí donde una usa la artillería pesada; JL ya ni reniega cuando me ve bajar la escalera cual princesa trepada en alguno de mis raros artefactos llamados zapatos.
Dejó de torcer los ojos el día en que le comenté que usar algo así en los piececitos una sólo podrá hacerlo por algún tiempo. Mis huesos, mis músculos y articulaciones terminarán siendo vencidos por el paso de los años y, entonces, por más que lo desee, me será imposible ir cual diva trepada en mis plataformas.
Los zapatos no sólo son un fetiche masculino. Son un poderoso artilugio de nosotras féminas. Con un tacón de 8 cm, la curvatura de la espalda se deforma generando una S; entre más alto, más notoria la S, dándonos prominencia donde deba haberla. Será imposible que una mujer pueda caminar jorobada con unos tacones, además el pecho siempre lo llevará erguido y, lo mejor, para quienes no lo saben, aumenta 30% el volumen de nuestro lindo traserito; por demás decir que también le da la rigidez que una necesita en salva sea la parte. Vuelve cadencioso y pausado nuestro andar. No olvidemos a Marilyn Monroe, con su ondulante cadera se abrió escena y sus pasos la llevaron a ser uno de los sex simbol mas adorados aun en nuestros días; esto lo logró cortando 1 cm el tacón de su zapato derecho; dicho desnivel obligaba a nuestra diva a menearse más de lo habitual.
Si, digo bien, necesitamos. Resulta que en mis muchas lecturas para comprender un poco más estas manías mías, me entero que todo este circo que armamos obedece a un instinto biológico. Así es, resulta que en la búsqueda de la propagación de la especie la fémina, como buena hembra que es, buscará resaltar del resto de las mujeres para ser elegida por el macho alpha; dicho espécimen a su vez elegirá a la fémina que tenga los atributos biológicos que le asegure mayor fuerza a su estirpe y así la expansión de su semilla. Es decir, la más atractiva sexualmente hablando, entendiendo que la sanidad se ve reflejada en atributos de atractivo sexual. No olvido comentar que, según algunos urólogos, dichos andares en sendos zancos la llevan a una a mantener tonificado el piso pélvico
¡A qué cosas tiene la vida, Mariana! Tan civilizadotas y tan bestiales aún. Pero sí, lo acepto, soy muy bestia y sigo buscando mis zapatos para esta temporada. Y no, no quito el dedo del renglón sobre el asunto de las botas que, dicho sea de paso, si ahora las compró seguro me salen más baratas que en unos meses.

El zapato de tacón de aguja (Il tacco a spillo), también conocido como stilleto, nació en 1940, cuando Christian Dior presentó la colección New Look, en la que la silueta de la mujer recuperaba y realzaba sus formas más femeninas y sofisticadas. Los diseñadores de aquellos años, como Salvatore Ferragamo, consideraron que aquel era el momento más adecuado para revolucionar la imagen del zapato de posguerra. Y fue a mediados de los cincuenta cuando el tacón de aguja tomó forma en manos de los diseñadores.

“Directores de cine y escritores han utilizado el zapato de tacón como icono de la feminidad y de la sensualidad. Artistas y diseñadores lo tratan como una escultura, una verdadera obra de arte. Sociólogos y semiólogos lo ven como un símbolo de poder y agresividad femenina. Estilistas, creadores de moda y zapateros consideran que es un instrumento comercial, hasta cierto punto, que sustenta gran parte del mercado del lujo”, lo ha señalado. Rachele Enriquez.

Fotografías: Fetish por: Christian Louboutin & David Lynch 

jueves, 8 de abril de 2010

Mi misma ha hablado



Hoy escribe mi misma, anda desatada y por más que he tratado de meterla en su jaulita, la muy atrevida se ríe en mi cara y dice: No más.
Desde niños se nos educa y se nos enseñan las formas “correctas” para hacerlo todo. Uno no debe picarse la nariz en público, uno no puede decir: esta feo ese trabajo, porque vas a hacer sentir mal a la otra persona. Para no hacer el cuento grande se nos enseña a ir hipócritamente por la vida.
El otro día recordaba mis días como R.H. en un hospital del Estado de México. En todas las solicitudes en el apartada de pasatiempos (nunca falla) en todas decía: leer, caminar, superarme. Porque nadie pone la neta. Ya sé, porque nos verían con cara de “este está bien loco”.
Pero, porque no empezar a asumir que la forma “ideal de vivir y ser” es más que lejana e imposible. Que todos tenemos mounstritos dentro y que si somos honestos, son los que nos hacen click, y nos llevan a empatizar con los demás.
En pasatiempos lo real sería leer: Espiar a mi vecina, chatear por Internet, salir de ligue los sábados, pornografía, ir de copas, etc. Creo que dejaríamos de sufrir y atormentarnos tanto.
Empezaríamos por sentirnos personas con capacidad de ser aceptadas y amadas. Porque ¿díganme si no? Todas las relaciones empiezan con la princesa perfecta y el príncipe azul. Al pasar el tiempo, y ya entraditos en confianza, tanto el príncipe y la princesa pasan a ser : godzillas celosas, mentirosos patológicos, adictos cibernéticos, tímidos, demasiado sociales, etc. Y van naciendo las tremendas grietas que terminan por volver lo que iba a ser un cuento de hadas en la cruda realidad.
Si al conocer a un hombre, el me dijera que es voyeurista apasionado, que le gustan las mujeres bien abiertas, que no le va el modelo casero, que tiene básicamente amigas porque es lo suyo, que es medio neuras, que le encanta el apapacho. Le daría el corazón completo. Porque hay transparencia de con quien se va a convivir.
Por lo pronto…
Soy una mujer: insegura, celosa, inquieta, curiosa, reflexiva, odio los limites, cariñosa, explosiva, dispersa, sexualmente muy abierta, exhibicionista, me gustan los juegos mentales, un tanto mas cuanto manipuladora, demasiado crédula y confiada. Con crisis existenciales cada cuanto, obsesiva del peso y la limpieza, medio narcisista. Y exploradora de ideas. Mi mayor afición es preguntarle a una pareja como se conocieron. Prefiero estar en casa, no muy amiguera, un tanto oscura, dramática, buena escucha, neuróticona, edonista. Contradictoria. Y bueno. Con demasiado sarcasmo que puede ser un arma de dos filos, depende de que lado este uno.
Si, soy así ¿y que? Así soy yo y todos en mi casa.
P.D. Si alguien tiene algo mas que incluir en mi listado de como soy. Adelante agradeceré el anexo.

viernes, 2 de abril de 2010

Mi mamá



Cuando niña me gustaba jugar con las muñecas de papel. Sí, ésas que son de cartón, ilustrado o que la ropa también está dibujada y que se la colocabas al pasar unas cejas en el cartón más rígido de la muñeca.
Mi madre, que siempre estaba cuidando la economía familiar, solía guardar los cartoncillos que venían en el empaque de las pantimedias. Sí, también por aquellos años era impensable no usar medias o pantimedias si una mujer utilizaba falda o vestido… Qué tiempos aquellos.
Bueno, ella guardaba estos cartoncillos y después los usaba para dibujar  mis muñecas, las cuales yo coloreaba y recortaba; pronto aprendí a dibujarles la indumentaria. Así que mis horas de juego con las monas de papel eran muchas.
Donde había problemas, y siempre fue así, era cuando acudía a mi madre para que me dibujara una nueva modelo. Una mañana le solicité que me dibujara a la Mujer Maravilla, si, a Marvila. Recién comenzaba a trasmitirse la serie por televisión y a mí se me hacia bien chida la vieja con su lazo de la verdad, sus botas rojas y la ondulada cabellera al viento. También, recordando, siempre se me hizo rarita la forma en que su traje se veía tan híper rígido; de niña pensaba que se debía a que era como su escudo; ahora sé que era por el madral de varillas para sostener el mito del cuerpo perfecto en ese entonces de Linda Carter.
Total, mi madre se sentó y comenzó a dibujarme la tan anhelada Mujer Maravilla; ya casi la terminaba y yo traía jeta de pocos amigos. ¡Ufff!, expresé para llamar su atención. Ella me miró y me pregunto qué pasaba. “Pues que así no es Marvila, ella es más delgada. Y tiene las piernas más largas, el cabello con más volumen, la cintura más marcada; además esta Marvila que hiciste tiene la cara fea”, exclamé.
Mi madre, que también porta su carácter, me mando a Philford sin boleto de regreso. Me contestó: “Pues si no te gusta, hazlo tú”. Y se fue.
Si hay algo que me define es el orgullo, pensé: primero muerta antes que volver a pedirle que me dibuje una Marvila. Dibujé todo el día hasta lograr la muñeca deseada. 
Desde entonces puedo pasar horas dibujando y también desde entonces si algo me propongo lo hago porque lo hago. Y lo hago yo misma, para que así quede como yo quiero.
No veo criticable esta anécdota, de no haber sucedido esto. No hubiera llevado la vida que llevo, ni traería en mis memorias tantas vivencias de las que me siento orgullosa. Me he acordado de este momento porque gracias a que mi madre es como es, yo terminé siendo como soy.
Hoy es su cumpleaños, sé por ella, que a veces se flagela pensando en todo lo que no pudo darnos. Pero al final, mamá, somos responsables de lo que elegimos ser. Soy feliz como soy y este momento narrado me marcó de por vida y para bien.

jueves, 1 de abril de 2010

En el pecado va la penitencia


Ay cosas en la vida en que presumo de ser práctica, pero en la mayoría de mis cosas la practicidad no se me da, por mucho que lo intente.
Me encandilo fácilmente por los empaques… ah, qué bellos pueden ser, tanto que siento feíto cuando hay que abrirlos para sacar su contenido. Y si, es tan notorio mi gusto por cómo se ven las cosas que, definitivo, lo mío no fue la Gestalt. Es tanta mi manía por ello que mis hermanos ya saben que si me piden elegir, seguro decidiré por lo más agradable visualmente hablando, aunque no sea muy bueno en función.
Hace no mucho compré una compresora para mi auto. Soy del tipo de mujer que ama las herramientas; tenía de todo, taladro, caladora, lijadora, juegos completos de herramientas, cortazulejos, así que en el auto, además de gato hidráulico, decidí tener la mentada compresora. Y ahí va señorita ensoñaciones, llegué al súper y fui directo a la sección de herramientas; inmediatamente vi, en medio de todo, una hermosa compresora color verde lima en plástico traslucido, era bella. A pesar de que leí y comparé las características del producto y, en eso, la pobre compresora objeto de mi deseo quedaba más que mal parada, la compré. El único día que quise usarla, tardé como una hora en inflar un poco una de las llantas que estaba solamente baja. Así que cuando abrieron mi auto y se volarón mi herramienta, al menos me dio gusto saber que la compresora que se llevaron defraudaría al siguiente dueño.
Y es que no sé si es superficialidad la mía, pero me pasa que hay objetos que te gritan ¡úsame! Por ejemplo, el otro día me encontré una salsera que tenía JL, por si algún día había una reunión… Y ahora se ve hermosa como maceta de mi pata de elefante.
Así que sí, también es común encontrar en mi espacio objetos con usos muy distintos para los que fueron creados; pero si no hiciera esto para mí la vida sería aburridísima. Para mí, el espacio personal debe ser un reflejo de uno mismo, dice tantas cosas de quien lo habita, que por eso también otra de mis grandes pasiones es caminar y asomarme por las puertas o ventanas que dejan abiertas, hay todo un mundo lleno de historias por imaginar y contae en cada una de esas vistas.

*Gestalt. Escuela que nace en Alemania, en la que la premisa para diseñar es: la función hace la forma.