jueves, 7 de abril de 2011

Aprendiendo a vivir con los brazos abiertos

POR: Karini Apodaca

Han sido tiempos difíciles emocionalmente hablando, me ha llevado siete meses tomar un lugar en mi equipo de trabajo, que si, se me han ido como agua y sin notarlos. Hace tiempo comprendí que cuando eres la nueva del rancho tienes que ganarte a pulso un espacio en el medio, lejos de vivirlo con amargura, para mí, ha sido como un nivel más en el juego.

He tenido la suerte de encontrarle el gusto a mis trabajos, tanto que siempre he dicho que me pagan por hacer lo que me gusta. La idea de aprender algo nuevo y hacerlo bien siempre la veré como un reto divertido.
El problema no está en mi relación laboral, el problema es que siempre que comienza a irme bien, los problemas con mis parejas inician, si, reconozco que me obsesionó con mis actividades laborales… Pero si en ellas encuentro satisfacción ¿porqué son un problema en casa?

En noviembre mi actual compañero renunció en su trabajo, con la idea de buscar más horizontes, y porque no, iniciar algún negocio que le permitiera tener cierta autonomía. Las cosas no fueron como esperábamos, el medio para ser auto empleado se ha reducido y las oportunidades de tener un negocio propio casi han desaparecido.

Mis problemas han ido en aumento, quién piense que sólo él sufre frustraciones por los últimos acontecimientos, se equivoca. Como su pareja he experimentado bastantes emociones, desde el sentir tristeza por su situación hasta el vivir el desasosiego de no esperar un futuro más prometedor. Y las he vivido callada, creyendo que el horno no está para bollos.

El amor sale por la ventana cuando el hambre entra por la puerta, suele decirse, me he aferrado al ideal de seguir enamorada de él a pesar de todo. Pero los sueños, sueños son. Su actual momento que ha repercutido hasta en la relación con sus hijos, en dónde una vez más soy “la mujer que no les deja nada”.

La idea de tener un tomo en La Salvat, de "Parejas de Karini", me ha dejado de inquietar, asumir que como mujer el número de parejas y divorcios siempre nos dejarán expuestas ante una hipócrita sociedad es algo que he decidido asumir, no se trata de ser heroína o valkiria, es simplemente aceptar que para ser feliz tienes que ser responsable de ti.

¿Cuántas veces más seré la mala del cuento? No lo sé. Para mí no fue fácil llegar al D.F., dejé atrás todo mi entorno en Guadalajara, tuve que aceptar quedarme a la sombra, por decisiones de su ex mujer, cuándo de salir con sus hijos se trataba. Buscar un trabajo que me permitiera poder costear mis viajes a Gdl y hacerme cargo de mis gastos, trabajo que nadie me ayudó a conseguir. Por doloroso que fue entender que para él todo fue magnifico mientras acepté ser únicamente la mujer que cuidaba de su casa y de él. Creo que nunca fuimos la pareja que vive y busca experiencias juntos, ni tampoco supimos soñar con proyectos mutuos. 

Sería bonito pensar que todos tenemos la capacidad de cerrar etapas agradeciendo los momentos buenos y seguir adelante sin sentimientos tan corrosivos como los celos, la envidia o la sensación de derrota. Aprender a soltar, tener los brazos abiertos para dar la bienvenida y de la misma forma saber decir adiós, como una ideología de vida.