lunes, 28 de junio de 2010

El que se duerme no cena, y el que cena se desvela*

Por  Karini Apodaca
*Se refiere a que el apático y flojo, se queda en ayunas, mientras que el emprendedor alcanza lo que se propone.

¡Qué hace El Bofo ahí! Fueron las palabras dichas por JL ésta mañana y que me hicieron poner toda mi atención, por vez primera, en el partido de la selección mexicana.


Mientras el balón empezaba a rodar por la cancha, JL me explicó todos los por qué de su desagrado ante la elección de jugadores que hizo Aguirre para esta lid.

Al final del partido me quedé pensando que este panorama es el típico paisaje mexicano: personas no aptas en lugares dados por sentimentalismos poco prácticos. ¿Cuántas veces no hemos sufrido las ineptitudes de personas poco capacitadas para el puesto que cubren? Creo que es cotidiano; o ridículo si, es que nos educan con la idea del pobrecito.

Sí, pobrecito mi compadre, ¿Cómo le voy a decir que ha sido un holgazán toda su vida? No, en lugar de ser claros y directos, quien pueda echarle la mano al inepto que tiene por compadre lo hará, creyendo que con eso hace una obra de caridad. Nuestra deformación católica es la que nos lleva a hundirnos más y más. Y, claro, además el otro mexican curious; si alguien tiene el mal de destacar por meritos propios no es de extrañarse escuchar toda una serie de especulaciones sobre sus logros y una crítica hacia su persona, que en la mayoría de los casos es de tamalera.

Rara vez nos detenemos a pensar de forma práctica y objetiva sobre la forma de solucionar nuestros problemas. Cuando se me ocurrió la idea de estudiar arquitectura, el primer semestre llevábamos una materia llamada “estructuras”; créanme, no era cuestión de magia ni hechicería, solo se trataba de poner atención al aplicar las fórmulas de tensión y compresión para aprobar la materia. Fui de las pocas que la aprobó y la que mejor promedio obtuvo en el examen final. Lo primero que escuché de un compañero al ver las calificaciones fue: seguro se acostó con el maestro.

¡Sopas! pensé, pero si el maestro tenía la facha de Gepeto, ¿qué tipo de abominable ser se tiraría al inocente anciano? Años más adelante no fue extraño lidiar con personas que si bien tenían el mismo rango jerárquico, no tenían el mismo nivel de preparación; y eso no es lo peor, no tenían la más mínima intención de aprender. Pero eso sí, para criticar no les gana naiden.

La cosa se pone pior si eres vieja, porque día tras día tendrás que demostrar tus capacidades, el asunto del que dirán te curtirá la piel, porque siempre, inclusive más de otras mujeres, escucharás que te llamen zorrita sin clase y otras críticas a tu físico, sólo por atreverte a hacer lo que ellas no hacen con su cabeza: pensar. Tal vez la usen para idear alguna excusa como la repetida durante la transmisión del partido, sobre el impacto emocional y los traumas… no me equivoco al decir que somos, y muchos, los mexicanos que hemos pasado frustraciones mayores y que un traumita no nos detiene ni nos vuelve el mediocre criticón e inútil que no hace otra cosa que quejarse y dar lástima.

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