viernes, 29 de enero de 2010

NO POR MUCHO MADRUGAR, te amanece más temprano


Sábado, ¿y yo? sintiéndome triste y mas sola que el último unicornio. Llevó ya tiempo reflexionando, desde niña fui más bien aplicada, en mi adolescencia, por consejo de una tía, me la pasé leyendo, así que cuándo llegue al asunto esto de los emparentamientos, todo me tomó por sorpresa. Y desgraciadamente, mis errores los he pagado caro.
Cuándo asistía a las fiestas, nadie se me acercaba, de verdad, llegó a ser tal mi frustración, que frente al espejo imaginaba como acercarme a algún despistado. Por fin, llegué a la universidad, dónde tuve un buen grupo de amigos, eramos como hermanos, ibamos a todos lados juntos, hasta de vacaciones. Pero como buenos hermanos, no había nada de asomo de algún tipo de sexualidad.
Después vinieron, mi boda secreta, mis hijos, mi divorcio, otras parejas y fué hasta entonces que empecé a transitar estos truculentos caminos.
Mi relación previa a JL, fué mas bien como la prueba máxima de Al limite. El dr freak es médico, cirujano y dueño de un pequeño hospital en un pueblo, bueno allá dicen que es ciudá. Empecé a trabajar con él y lo que comenzó como pláticas de simple ocio, terminó con fuga de parte de el, que dejó colapsado el pueblo, perdón la ciudá.
Empezamos a vivir juntos, en una casa que carecía totalmente de muebles, nuestra cama se hacía con cuatro cojines, al principio para mi era divertido, el dr freak tenía un ingenio e irreverencia por las cosas, que me botaba de risa.
Desgraciadamente, lo que al principio fué encanto, poco a poco se deformó, en el nombre del amor, me pidió que cambiara, ya no podía hablar con nadie. Primero fueron cosas sencillas, después más y más, al final si me negaba, ya sabía que me dejaba de hablar por días, con la idea de estar bien y llevar la fiesta en paz, terminé cediendo todo. Mi único contacto con el exterior era él, cada vez le daba más de mi, hasta que me perdí. Todos las noches llegaba y con la idea de relajarse empezaba el desfile de chelas, ya no hablaba, cada vez que lo hacía me iba mal.
Rápidamente se amuebló la casa, me llenó de lujos y también de malos tratos, cuándo me sentía incapaz de moverme, huí. Fué una noche que el dr freak intentó hacerme una abdomenoplastía sin anestecia y con utencilios de cocina, corrí,  tomé lo que estuvo al alcance de mi mano y regresé a Guadalajara, dejé atrás todo, mis libros, recuerdos, fotos, ropa, y sueños de amor. Dejé mi titulo de duquesa de Tenancingo, así me llamaban mis hermanos, por las extravagancias en las que vivía, una vida llena de lujos y sin embargo miserable.
El sabado me sentí sola, porque, es dificil hablar de esto, y mucho más seguir adelante con las cicatrices que te recuerdan La prueba máxima. Hasta antes de mi ducado, solía criticar ferozmente a las mujeres maltratadas. Es dificil sobrevivir a un maltratador, no puedes vivir sin el y tampoco con el.
Creo que nunca hice mal a nadie, como para merecer esa experiencia, es muy dificil perdonarse a si mismo.
La vida tiene una forma muy consistente de enseñarme, me ha tocado vivir cuánta cosa he criticado en otros. Asi que, ya no voy a criticar a nadie que esté pasado de peso y vaya féliz luciendo su cinturita rotoplastiana, no sea que para mis angustias, también termine viviendo eso.

56% de las mujeres maltratadas físicamente viven con miedo emocional o psicológico
35% de esos casos la intimidación es generada por celos
37% de las mujeres tienen miedo a decir lo que piensan

viernes, 22 de enero de 2010

LA BURRA no era arisca



¿A cuántas nos ha pasado que de pronto hay algún tipo en el trabajo que nos toca y no sabemos cómo reaccionar?

Hace algunos años, en mi trabajo me asignaron generar propuestas para productos nuevos, el giro era de uniformes, y para sorpresa de muchos, los uniformes en áreas médicas y en el giro de chefs requieren de propuestas nuevas. Yo estaba feliz, el diseño de modas ha sido una de mis grandes pasiones, desde niña me divertía confeccionando vestidos a mis barbies.
La primera parte del proyecto fue entrevistar candidatas para muestristas; la chica que se quedó en el puesto era una persona realmente buena, con muchísimas capacidades. Muy pronto hicimos migas y hasta el día de hoy Almita es mi Almita.
Al tiempo de trabajar juntas, mi jefe solicitó que integrará al equipo a uno de los trabajadores que había estado con él desde el principio. Si bien esta persona de forma autodidacta había hecho bastante en el área de patronaje, al empezar con nuevas tendencias, era difícil hacerlo ver que los talles habían bajado, que las piernas de los pantalones obedecían a otro tipo de cortes; en pocas palabras, se negaba de lleno a los cambios.
Como sea, empecé a trabajar con él. Un día, al mediodía, estando sola en mi oficina, porque todos estaban comiendo, se acercó a mí y me acarició el brazo varias veces. Yo no sabía qué decirle, no deseaba ser prepotente, pero tampoco entendía cómo se atrevía a algo así, además caer en cuenta que el titulito de director de mercadotecnía, no me protegía de nada. No fui capaz de decirle nada, lo único que acerté a hacer fue retirarme y después hablar con mi jefe sobre el incidente.
Mi jefe puso cara de sorpresa y prometió hablar con él. Cuando le conté a Almita, ella me dijo que en toda la fábrica era muy conocida la actitud de este hombre, desde acercarse a abrazar por la espalda a la intendente mientras lavaba los trastes, hasta sobar a las costureras.
Es triste aceptarlo, pero como mujer es difícil marcar limites, sobre todo en el ambiente laboral. Una no trabaja sólo por realización personal, trabaja porque necesita de ese ingreso y lo último que deseas es tener problemas. Sigo preguntándome qué puede un hombre encontrar de excitante en una actitud tan abusiva. Digo, no se puede considerar galán un idiota que para gozar un poco de su sexualidad debe forzar a la otra parte.
Lamentaré no haberle dicho en su momento: “no me vuelvas a poner un dedo encima”. Pero me quedo con el gusto que después de ese incidente, Almita y yo nos esforzamos en sacar modelos que en su momento gustaron bastante. Y el pobre patán no tuvo más que seguir mis órdenes, que sí, reconozco, muchas veces fueron excesivas… ja, ja, ja pobre tarada, el rencor es la venganza del cobarde, y creo que si.
Don patán sigue donde mismo, nunca subió de puesto. Almita con el tiempo fue tomando más control y más poder; por ella sé que todas siguen siendo sobadas y esperando la próxima jubilación del abusivo.
¿Por qué se sigue cerrando los ojos al acoso sexual que aún existe? ¿Es que una debe empezar a romper huevos a rodillazo limpio para que se eduquen?
Una cosa es real, como mujer te enseñas a mover el ábanico ... A todos diles que si, pero no les digas cuando...

miércoles, 13 de enero de 2010

Ay dolor, ya me volviste a dar




A pero ahí va uno, de nalga pronta, a hacer caso a la fiebre de “propositos de año nuevo”, si ahí va, la taras de mi y mi misma pensando en cambiarnos el look.
Méndiga obsesion de creer que cambiandose el look, en ese mismo instante te cambia la vida. Pues si, la muy valiente de mi, en pleno colapso postdecembrino agarro el cutter y riajale, que le doy corte a la cabellera y extensiones de seis meses de cuidado intensivo…
Pues nada, que no me ha gustado nada el cambio, he evitado cualquier cita o reunión por no confrontarme con el espejito este, que me grita: te ves espantosa amiga mia.
Y es que, vieja al fin y al cabo, que manía la nuestra de desquitarnos con el cabello, como yo, tengo muchisimas amigas, que es su cabello la panacea de sus males y malamente uno lo hace en el peor momento emocional de la semana. Y si, los lamentos duran más de una semana, la ventaja que la greña crece.
Actualmente me siento como doddy, la mascota de Antonio Beas, un amigo de la facultad, el día que él nos platicó que tenía un poodle, medio raro, ya que había sido producto del apareamiento entre madre e hijo, oseace, era hijo y nieto de su madre. Bueno, cuándo nos lo platico, yo pensé que eran exageraciones de mi Toño, pero, un día pasamos a su casa y baja de las escaleras algo asi como un gremlin, pero en feo; Ay, ¡que feo está! exclame, y el pobre hibrido, como conciente de su deformidad salió disparado a esconderse, pues si, así me siento yo con mi dichoso cambio de look. Ay ¿porqué salí tan vieja? Si fuese yo más feminoide me vendría valiendo madres esto del glamour, pero no lo soy; así que, mientras no encuentre la forma de que mi espejo no grite: estas horrenda, seguiré en mi claustro voluntario… Lo bueno, porque eso si, reconozco que siempre encontraré el lado bueno de todo, puedo aferrarme más a mi estoíca carrera con la báscula y términar de tronar los cuatro kgs. Que me faltan para llegar a mi meta 43 kilos. Ya sé, me dirán anorexica y demás adjetivos, pero, después de nadar por cinco años en una alberca sin caldera, les podría decir que el espiritú debe dominar siempre a la carne.
Lo siento por JL, que tendrá que fletarse a doña Margara mientras la greña crece.

jueves, 7 de enero de 2010

Féliz Navidad



Y ahí estaba con los pies adoloridos, la cabeza harta de gente y un malhumorado JL a lado esperando en los andenes de una estación del metro. Ambos con bolsas en mano lamentando el tumulto propio de los días previos a la navidad.
Yo había comprado ya mis regalos para la tan ansiada noche navideña, pero entre pendientitos y los regalos de JL, se nos habían ido dos días completos de inhalación profunda de espíritu navideño en el centro.
La tensión subía, entre pleititos y pleitotes de cómo pasar la cena del 24, mis hijos llegaban justo un día antes y sus familiares después de varios atrasos llegaban al final, igual. Parte, o mas bien dicho, mucho de los problemas era la tensa relación de JL con la madre de sus hijos, que al parecer su único motivo de existir es ver a quien le enchincha el día, y si, presenta un cierto gusto porque JL sea su pushing bag.
En fin, llegó su familia y por la tarde noche llegaron mis hijos. Y si antes las cosas ya eran tensas ,esto vino a generar un circo de tres pistas; en una exmujer  dando mil pataletas que cinco años atrás no dió, en otra yo con mi escoba a barre y barre lo que mis hijos iban tirando, en la que hasta hace unos días había sido oasis de paz y al último mi hijo más pequeño, mi lindo Nicolás, demandando atención que a cualquiera hubiera dejado exhausto.
Mañana del 24 JL, por fin logra tener permiso de ver a su hijo y entregarle su regalo navideño, pero antes tuvo que ir por princesa a una hora de distancia y acercarla a casa de su ex, porque princesa no puede manejarse en metro ni nada por el estilo. Yo me lanzo a ver Avatar 3D con mis niños, ellos se divierten de su madre que hacía tiempo no brincaba tantas veces en su asiento. JL con un griponon de aquellos logra llegar a la Cena navideña en tiempo y forma (diría SHCP); el martirio de “¿ya podemos abrir los regalos?” con duración de dos horas, por fin llegó a su fin a las diez de la noche y de ahí en adelante pudimos recordar la estrofita esta de : noche de paz.
Mi adorado Nicolás, pegadísimo a mí de día y de noche, completa castidad obligada. Creo que mi madre debió haber tenido primero nietos antes que hijas, hubiera tenido guardianes de colas infalibles. Se me han ido las noches en ir de la cama de Nicolás a la de JL, y los días ahí sigo con mi escoba barre y barre. desayuno, limpia. comida, limpia. cena, limpia.
Fin de año, gran idea de JL, fuegos artificiales. Mis hijos con ojos tamaño plato alucinados de violar la ley, Nicolás esconde los ovnis y misiles en su chamarra temeroso que la poli lo detenga; JL le explica que las iglesias pueden prender cuetes porque tienen el permiso de Dios. Llegamos a las doce campanadas y horror, Nicolás boicoteo la tradición comiéndose casi todas las uvas, al final JL rescata la noche enseñando a mis hijos a prender los fuegos artificiales, ovnis por aquí y por allá cayendo casi sobre nuestras cabezas; cierro el acto con mi escoba a barre y barre, recordando las luces bañándonos de sorpresa y risas compartidas.
Para mí, han sido días inolvidables. Son difíciles estos tiempos modernos con estas nuevas formas de familias mixtas. Pertenezco a una nueva generación y mis hijos ven con apertura a JL, lamentablemente el hijo menor de JL no pudo gozar de esto. Creo que algo básico en los divorcios es no olvidar que se será padre y madre por siempre. No tiene caso usar a nuestros hijos  como rehenes o carne de cañón, mucho menos envenenarles el espíritu hablando mal de cualquiera de sus padres.
Me quedo con el agradecimiento de Nicolás a JL: -si, nos cayó bien mamá, nos enseñó a prender cuetes.